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EL PROFETISMO

COMPARTIR FRATERNO DE SOR ROCÍO

FOTOREFLEXIONANDO ACERCA DE NUESTRA HISTORIA

REFLEXIONANDO ACERCA DE NUESTRA HISTORIA

Los profetas, constituyen en medio de la sociedad y del mundo, signos de creatividad, afán de búsqueda constante y esperanza. Profeta es, atendiendo a la etimología de la palabra, el que habla en público, delante de
Israel tuvo su originalidad, porque era consciente de que Dios le hablaba por medio de profetas.

 Dios habla a los hombres con la palabra de los profetas. Así lo recoge uno de los artículos de nuestra profesión de fe cristiana:

CREO en el ESPÍRITU SANTO QUE HABLÓ POR BOCA DE LOS PROFETAS.

¿Quién es el profeta?
Un Hombre público: vive en contacto con los demás.
Un transmisor de la Palabra de Dios.
Un hombre ‘amenazado’
(Siente la amenaza de Dios- que le cambia la vida- y de sus contemporáneos- siempre contracorriente de lo que anuncia-)
Los profetas anuncian al Dios de la vida. Incansablemente suplican la escucha de la Palabra.
Detectan el pecado del pueblo, y aunque deben transmitir oráculos de condenación, el Señor intervenía siempre y salvaba.En los inicios del profetismo, encontramos que los profetas no escribieron libros.

En tiempo de los jueces, mejor que en ningún otro momento, vemos que la profecía es un carisma (rompe todas las barreras: La barrera del sexo)
Es el caso de la profetisa Julda.(2 Re); la profetisa Débora(Jue 5), su nombre significa abeja, pero no precisamente por la producción de la rica miel. Esta enviada de Dios, además de producir miel, tiene aguijón. Débora es una mujer que inquieta con su palabra,…

Posteriores a Débora son:Los grupos proféticos que viven en comunidad, son presididos por Samuel. Tenemos al propio Samuel.
Y ya,
durante la monarquía hasta Amós (ss. X-IX): Gad y Natán, quienes se relacionaron con el rey David.Luego se distanciarán de la corte real. Es el caso de los profetas itinerantes, Elías y Eliseo.

 El Nuevo Testamento presentará estas dos figuras estelares del Antiguo Testamento, sobre todo en el evangelio de Lucas. Jesús de Nazaret es anunciado por el evangelista Lucas, como el nuevo Elías, modelo de profeta itinerante que va siempre de camino; y como modelo de taumaturgo, semejante a Eliseo, por la realización de signos y prodigios en el pueblo (Lc 4, 16-31).

 

FOTOsor Rocío

sor Rocío

En síntesis, el PROFETISMO viene representado :En la Historia del Deuteronomio  s. XI-IX a.d.C Débora (Jc)
                                                                              Samuel y Grupos proféticos
                                         Libros de Samuel:    Gad y Natán
                                         Libros de los Reyes: 1º. Ciclo Elías
                                                                              2º. Ciclo Eliseo

 Pasando a la tradición profética con obra escrita (Desde el s. VIII–V a.d.C) di unas pinceladas acerca de los llamados profetas mayores (dado el tiempo del que disponía dejé al margen a los profetas menores, quienes -sin embargo- me han enseñado la preferencia de Dios por los pequeños y los que suelen quedar relegados)De los mayores, hice un recorrido por las vicisitudes históricas del pueblo judío y los oráculos divinos con los que Dios encara las dificultades que se encuentran en los Reinos del Norte y el Sur. Pues el Reino quedó dividido a la muerte del rey Salomón (ca. 931 a. d. C).

Estos profetas 'mayores' son:    Amós, Oseas, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Deuteroisaías

 Dios elige a Amós, he hizo de un pastor un profeta. Nos situamos en el reino del Norte.
Amós es un judío que predica en el reino del Norte. Su profesión era la de pastor y cultivador de sicómoros.
Dios lo envía a profetizar. Su mensaje choca con la oposición de los dirigentes. El ¡¡¡sacerdote!!! Amasías lo denuncia y le ordena callar y lo expulsa de Israel y con ello termina su actividad. Es una constante a lo largo de la historia eso de que los principales opositores te los encuentras entre los tuyos. Así lo vivió también Jesús de Nazaret.

 El culto a Baal era una realidad que los hebreos se encontraron en Canaán. Cuando los israelitas llegaron a Canaán formaban un pueblo de pastores seminómadas. Concebían al Señor como un dios de pastores, que protegía sus emigraciones, los conducía por el camino y los salvaba contra las tribus y los pueblos vecinos.  Al establecerse en Canaán: cambian de profesión (agricultores). Muchos de ellos, con escasa formación religiosa, no podían concebir que un dios de pastores pudiese ayudarles a cultivar la tierra, proveerles lluvia y garantizarles unas estaciones propicias. Entonces se difunde el culto al dios cananeo Baal, señor de la lluvia y de las estaciones; la fecundidad de la tierra y favorecía los cultivos. Los israelitas aceptaron su culto, que implicaba prácticas totalmente inmorales como la prostitución sagrada. Dios siguió siendo el dios del pueblo, pero quien satisfacía las necesidades primarias era Baal. No daba gracias a Dios sino a Baal; en vez de acudir a Dios invocaban a Baal.

 Pero Dios es intransigente, que no permite competencia de ningún tipo. Se elige a otro vocero, cuyo mensaje presenta aspectos nuevos:

Seguimos el recorrido con el profeta Oseas, que luchará contra la idolatría cultual (Baal) y la Política de alianzas con pueblos extranjeros.Los judíos buscaban la salvación en otras realidades fuera de Dios, en rendirse ante el dios del campo y en alianzas con Egipto y Asiria- potencias militares del momento- y aparecían ante los ojos de Israel como nuevos dioses capaces de salvar y así se olvidan de YHWH.

 La trágica experiencia matrimonial que vivió Oseas, le sirvió para comprender y expresar las relaciones entre Dios y su pueblo. Israel, la esposa, ha sido infiel y lo ha abandonado para irse con otro (Baal) o con otros (Asiria y Egipto). El libro de Oseas comunica que Dios nunca condena sino que exhorta a la conversión, perdonándola por amor, restaurando de nuevo el matrimonio.

 El profeta Isaías-en el reino del Sur-, tiene un ‘ministerio’ muy largo, de cuarenta años: Con momentos período de esplendor, seguido de prosperidad, que acaba por enmascarar una “falsa piedad” y una abundancia de prácticas religiosas. Y momentos de sometimiento a Asiria. En cuanto al sometimiento a Asiria...
Isaías (Dios salva) exhortó a la confianza y a la esperanza: Yahwéh les protegería sin recurrir a potencias extranjeras, el profeta reclamó al rey prudencia en sus relaciones con los invasores asirios. Aconsejaba la sumisión como mal menor.

Lo contrario de la fe es la búsqueda de seguridades humanas, la firma de tratados, apoyarse en el ejército extranjero, pactar con Asiria o con Egipto. En definitiva, lo contrario de la fe es el temor.

 El reino se mantuvo pagando tributos a Asiria, al margen de las coaliciones antiasirias. Hasta un rey (Ezequías, hijo de Acaz) que cedió a la presión de los reyes vecinos y se sumó a la oposición contra el invasor asirio. Entonces, Israel- el reino del norte- cae en la ruina, en manos de los asirios. Israel sufre una deportación de miles de samaritanos. Y Judá quedó a merced del invasor; sufriendo el asedio de las tropas asirias a la ciudad santa

 Llegamos al profeta Jeremías. El pueblo camina a su fin. El año 586 a.d.C cae Jerusalén en manos de los babilonios y tiene lugar la gran deportación.

 jerJeremías nació a unos seis kilómetros de Jerusalén, perteneciente a la tribu de Benjamín, que estaba unida políticamente a Judá y mantenía una buena relación con las tribus del norte. El profeta quería y deseaba la reunificación del norte con el sur en la persona del rey Josías, que muere en la batalla de Meggidó, sin cumplir dicha expectativa. Los reyes que se suceden, ora le hacen sufrir tremendamente ora manifiestan una gran debilidad frente a los poderosos de Judá.

Ya sabemos cómo acabó sus días, deportado con el resto del pueblo. En medio de tantos avatares tiene tiempo para su servicio profético:

Jeremías dirige una carta a los desterrados. En ella les advierte de los falsos profetas, de la duración del exilio y del interés a llevar una vida digna durante la estancia prolongada en Babilonia. Después de la caída de Jerusalén (586 a. d. C.).

 Perdemos su pista en una ciudad egipcia (Tafnis) desde donde continuó su misión profética por breve tiempo. Como en otras ocasiones, sus destinatarios continuaron con los oídos sordos.

 El profeta Ezequiel
ezEzequiel era un sacerdote del templo de Jerusalén, hecho prisionero en la primera deportación y es llevado a Babilonia en la primera deportación. Contemporáneo de Jeremías, más joven que él. Desterrado lejos de Jerusalén, comienza a ser profeta, entre los desterrados.

 Jeremías se había encargado en su carta a los desterrados de disipar esas ilusiones: Pero el pueblo, alentado por los falsos profetas se niega a admitirlo. Entonces Dios entre los desterrados elige uno de ellos para transmitir el mismo mensaje:

Ezequiel, no debe alimentar falsas esperanzas, pero se dirige a un pueblo rebelde.  Por ello no debe dejarse arrastrar por el miedo, y hace llegar la palabra que Dios le comunica sin recortes.

 El pueblo no se halla en situación de escuchar ni sus correcciones ni sus promesas de restauración. Solo piensa en su situación real, se considera muerto y sin futuro escucha un conjuro que lo devuelve a la vida.

¿Recordáis el precioso oráculo de Ezequiel sobre los huesos secos que vuelven a la vida?

Ezequiel nos deja un mensaje de lo más alegre y esperanzador: un solo pueblo y no dos reinos divididos; una nueva alianza de paz eterna; el santuario estará en medio de ellos y la consagración de Israel.

 Acabé mi periplo con el Deuteroisaías y su precioso Libro de la Consolación… (Is 40-55) ¿En qué consiste ese consuelo?:

En ser liberados del opresor- Babilonia- y en la vuelta a la tierra prometida. El pueblo camina hacia un Nuevo éxodo, con el empuje del Reino Persa, liderado por el rey Ciro.

 Llego a la conclusión de que ésta es nuestra historia. Como nuevo Israel, la Iglesia, y concretamente, mi comunidad monástica, aprende de esta reflexión, cuál es su camino de conversión: Un salir constante de nuestras seguridades, de nuestra instalación, hacia la novedad desconocida pero desbordante, con la que nos sorprende y regala siempre nuestro buen Dios ¡YHWH!

 



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