Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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Orar la Eucaristía

Intervención del P. Roberto, en las jornadas litúrgicas de la diócesis de la Arlanza (Burgos)

FOTOEl P. Roberto compartiendo durante un descanso

El P. Roberto compartiendo durante un descanso

Con motivo de una nueva jornada de formación en la liturgia, el viernes 23 de Enero, el equipo que coordina estos encuentros volvió a escoger nuestro monasterio, para dar cita a todos sus feligreses, para tratar el tema de la ORACIÓN en el marco de la EUCARISTÍA.

El P. Roberto,Abad del monasterio cisterciense de San Pedro de Cardeña, aceptó la invitación a dar su testimonio, sobre cómo él vive, y cómo podemos nosotros también, vivir la celebración de la Eucaristía, como un tiempo de intensa oración.

Como colofón a este encuentro formativo, tres personas ofrecieron su experiencia orante a los asistentes. Nuestra hermana Marta ofreció su particular vivencia de la oración. La comunidad pudo beneficiarse de este encuentro. Si continuais leyendo os ofrecemos el testimonio de sor Marta.....

Al final del documento  tenéis la posibilidad de escuchar la intervención del P.Roberto.

 

TESTIMONIO DE SOR MARTA

Para mí la eucaristía es el núcleo de mi oración, de mi vida, de mí existir. No puedo centrarme solo en la oración de la eucaristía. Pues mi vida es una preparación continua para ella, desde que me levanto hasta que me acuesto, incluso diría más: mientras duermo también.

¿Cómo vivo yo mi oración de fuera al núcleo central? Que es la eucaristía.
Al levantarme le digo al Señor: buenos días, aquí estoy para hacer tu voluntad.
Después voy a Vigilias, me arrodillo delante de Él y le digo besando el suelo: “Polvo soy y en polvo me convertiré” (Para recordarme que no soy más que polvo). Me santiguo con estas palabras: Te ofrezco todos mis pensamientos, mis palabras y mis obras, ayúdame a llevar la cruz.
Rezo los salmos con toda la devoción que ya se, lo demás lo dejo al Espíritu santo que actué en mí. Pues sea consciente e inconsciente, sé que Él actúa.
A continuación voy a la lectio,  que es leer la palabra de Dios. Yo cojo las lecturas del día y las rumio. A veces, el Señor no quiere hablar o a veces, yo no quiero escuchar o a veces, si habla y yo estoy abierta a lo que me dice. También después de rumiar un rato el señor  me habla en la Eucaristía, en una hermana, en un acontecimiento (bueno o malo) pero ese encuentro con la palabra me da fuerzas para seguir adelante. Rezamos laudes y ……
Llega la eucaristía hablaremos al final.

En mi Oración personal le doy gracias al señor porque está dentro de mí y cuando me viene alguna preocupación, le digo: “ señor la dejo en tus manos”  y vuelvo a descansar en El. Muchas veces no tengo nada que decirle,  simplemente lo contemplo como cuando dos enamorados están juntos y no necesitan hablar pues a mí me pasa igual con mi amado. 
Rezamos tercia y a continuación nuestros quehaceres (Trabajo). 
Nuestro trabajo es la elaboración de pastas y bordados. Nos ponemos nuestra ropa de trabajo y a trabajar. En el cambio de ropa podemos también estar orando por ejemplo: señor que esta bata y delantal que me protegen de las manchas externas, protégeme también de las internas, que este gorro me ayude a tener buenos pensamientos, los zapatos me guíen por el camino de la verdad. 
Trabajamos en silencio, este silencio es para poder estar en oración continua;  en el mundo igual es más difícil pero no imposible  Pues para Dios no hay nada imposible. A vecés si el trabajo lo permite rezamos el rosario. 
En cuanto tocan la campana, que es la voz del señor, rápidamente dejamos lo que hacemos y vamos a su encuentro.( Bueno si uno está barriendo no deja la basura por medio la recoge pero ya.
Rezamos sexta (una hora menor) y a comer; le doy gracias al señor por los alimentos pues es una segunda eucaristía. Salimos del coro ordenadamente y entramos en el refectorio por orden monástico: la abadesa la primera y como representa a Cristo, nosotras seguimos sus pasos; cada paso que doy (si no estoy distraída) le digo: “quiero pisar donde tu pisas y andar por tus caminos”¸ después rezamos, nos sentamos y escuchamos la palabra de Dios, comemos y mientras nos alimentamos corporalmente también espiritualmente (una hermana lee un libro espiritual).  
Descansamos y rezamos Nona (otra hora menor) un poco de recreo con las hermanas compartimos y nos divertimos. 
Después yo tengo estudio (algo que me cuesta pero cuando me pongo disfruto)  invoco al Espíritu Santo “ven Espíritu Santo, ilumíname con tu sabiduría” Hago mis trabajos y a la vez aprendo como debo seguir a Jesucristo. 
Vísperas, intento llegar pronto para poder prepararme interiormente buscando el silencio que se puede haber roto. Después, oración personal, es la hora que más me gusta pues se queda todo a oscuras y puedo escuchar ese silencio. 
Cenamos, (otro recuerdo de la eucaristía) nos reunimos en el capítulo y la madre comparte temas  espirituales. Leemos la Santa regla, un mensaje de nuestro padre san Benito. El cual nos aconseja para ser buenos monjes.
Rezamos completas, momento en el cual pedimos perdón por nuestras faltas, por ultimo rezamos la salve cisterciense (bueno en todas las horas litúrgicas al final le cantamos a la virgen y si escuchas bien lo que dices también entras en oración.

Bueno y ya llegamos al núcleo de este encuentro. La Eucaristía. ¿Cómo vivo yo la Eucaristía, para mí es un momento apasionante pues el Señor viene a mí para redimirme para perdonarme de todo. 
Cuando empieza digo: “ Señor que pobre soy no tengo nada que darte más que mis miserias pero tú me perdonas, gracias” después dejo de hablar y me pongo a la escucha ¿Qué quiere el Señor hoy de mí? Hoy la lectura del Evangelio es la elección de los Apóstoles y hay un comentario muy bonito que dice:
Sólo tú me quieres como soy, y no esperas a que sea perfecto para llamarme a compartir tu vida conmigo y a enviarme a ser testigo de tu amor ante los demás. ¿Cómo te fías de mí? ¿No has visto cuántas veces te he fallado como los apóstoles, te he negado como Pedro, o te he traicionado como Judas? Y, con todo, sigues contando conmigo. ¡Aquí me tienes, contigo y con la misión que quieras encomendarme! Después de esta preparación que el señor ha hecho conmigo lo que más me apasiona las ofrendas y si me toca servir:¡ guau, genial!, le doy el corporal al Padre y lo coloca sobre el altar preparando el gran banquete, después la ofrenda del pan lo eleva ofreciendo todos nuestros trabajos y después el cáliz con la gota de agua, yo repito estas palabras (que dice el misal) “El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana”. Después. El lavatorio de manos, “acepta, Señor nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, que este sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia señor, Dios nuestro. 
Luego en la consagración cuando eleva el Pan (le digo: “sana mi alma, y el alma de todo el mundo”) eleva el vino (“tira una gota de tu sangre redentora en mi alma y en el alma de cada uno de ellos”). Se ha convertido en el cuerpo de Cristo, los cielos se abren y baja Jesucristo a nuestra presencia en persona y todos los ángeles llenan el coro y cantan con voces angelicales. (esto solo me lo imagino no lo veo pero creo que es asi) 
EL padrenuestro (no me voy a enfrascar en el sino no terminaría). 
Antes de recibir a Jesús decimos “Señor no soy digna de que entres en mi casa pero una palabra tuya bastara para sanarme” (esta frase ya lo dice todo) y en la fila, yo le pido a la virgen que me cubra con su manto para no dañar a su hijo.

En todo momento estamos orando seamos conscientes e inconscientes.

Documento adjunto:: ¿Cómo orar la Eucaristía?




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