Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

Claustro

EN MARCHA

Una hermana guía tu visita a
Nuestro Monasterio
Fin de semana y festivos de 10:45h-18:00h

Entre semana acompañamos grupos
con cita previa en el 947189001

 



EL EREMITORIO-por la hermana Ana María

Comentario al libro recibido en Cuaresma

FOTOAna María, en el centro, rodeada de otras hermanas en una fiesta comunitaria

Ana María, en el centro, rodeada de otras hermanas en una fiesta comunitaria

Título: El Eremitorio: Las puertas del silencio. (autor: monje anónimo)

Primero ¿Qué es ermitaño? Es aquella persona que vive en soledad en un eremitorio y cuida de él, mayormente buscan el desierto, ya todos sabemos lo que es un desierto ¿verdad?

Pues, la entrada en el desierto es siempre un momento solemne. Abandonas el ambiente normal de las relaciones sociales y de las redes sociales: (Hotmail, Facebook, twitter, whatsapp, etc) por la incógnita de la soledad. Se empieza por desgarramientos, rupturas, tal vez repudios, incluso de aquellos que son más cercanos, y no lo entendemos. No se lleva a cabo sin lágrimas. Lo suyo le costó a los hebreos dejar Egipto, y lo lamentaron por mucho tiempo, eso que salían en familia. Pero a nosotros se nos pide la Fe y el valor de Abraham. Y como olvidar el desierto de San Pablo a raíz de su conversión. Él mismo nos la da a conocer incidentalmente: “Cuando plugo al que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, revelar en mí a su Hijo para que lo anunciase a los gentiles, al momento no consulté más con carne y sangre, ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, sino que marche a Arabia” (Ga 1,15-17) Bajo la expresión “sin consultar carne y sangre” se deja adivinar lo fiero  de la decisión; el soltar las amarras, el afrontar lo desconocido. Pablo no discute, obra, en las manos de Dios. A él como a Jesús es el Espíritu Santo el que le arroja fuera y le empuja a la soledad. ¿A caso nuestro rompimiento es mayor que del Apóstol? No se nos pide que reneguemos de nuestro pasado religioso, de nuestro pueblo, de nuestras familias, para afiliarnos a una secta de la que éramos perseguidores, si bien por motivos nobles. Sin embargo todos tenemos nuestro “Isaac” muy querido que inmolar ¿en que puede San Pablo ser modelo tuyo? En esto: Se retiró al desierto con Jesús.

Entonces si por lo que se ve el desierto “aterra” por tanta desnudez, me pregunto ¿Quién me metió en este lío? Y me apasiona pensar que ha sido al que considero al mayor Artista, al más Creativo que es Dios mismo, aquel que es mejor cuando reconstruye que cuando crea, manifestando su misericordia. Pues gracias de predilección es la que Dios nos da con traernos al desierto, gratuito sin tarjeta (master cards) es el llamamiento. “La seduciré, la llevaré al desierto y le hablare al corazón” nuestra perseverancia se la debemos únicamente a la condescendencia divina. Ten siempre ante los ojos esa fineza del amor de Dios para con tu alma y la irás estimando gradualmente: “la vida monástica es de largo alcance”  Porque el desierto es para todos, ya que no es un marco sino un estado del alma. El Espíritu Santo te ha empujado al desierto como hizo con Jesús después que el Padre pronuncio estas palabras: “Tu eres mi Hijo, el Amado, en ti me complazco” El Señor te guarda a la sombra de su mano (Is 49,2) esa mano de Padre que nos ha modelado, que levanta un muro defensivo, donde nos dispensa su gracia, nos estrecha con la ternura de su brazo. Esa mano nos separa y nos consagra al servicio exclusivo de su amor. Nos preserva de la cercanía atontada de las criaturas, nos defiende contra nosotros mismos, que somos tan propenso a tenderles los brazos a tantas cosas vacías. Su contacto nos vivifica, purifica y caldea. A Él solo debemos todas nuestras riquezas (dones) naturales y sobrenaturales.

Quizás no he reconocido tan a las claras el impulso de la gracia conduciéndome al desierto – Eremitorio, pero es el Espíritu quien me invita y arroja fuera en la soledad, y una sola es mi respuesta posible: un SÍ al Amor. “Ni el miedo, ni el arrepentimiento, ni la prudencia sola, son los que pueblan las soledades de los monasterios, es el Amor de Dios”  Pío XII  también me gusta lo que escribe el Hermano Rafael: “No me mueve para hacer este cambio de vida (entrar en la Trapa), ni tristezas, ni sufrimientos, ni desilusiones y desengaños del mundo”

Hoy haciendo mías la pregunta de los discípulos a Jesús, me interrogo: Ana ¿Dónde vives? ¿Cuál es tu tierra? ¿ Tu corazón, quien lo habita?¿Estas en tu desierto o en el de la hermana? Habita tu tierra y practica la lealtad... y es allí cuando me quito las sandalias porque el lugar que piso es tierra sagrada (mi interior), entonces me doy cuenta que estoy en esa búsqueda, en ese caminar, volver, en ese nacer de nuevo de mi eremitorio-mi tierra, para estar como María Magdalena  en el desierto después de la resurrección de Cristo (según el monaquismo) Vivir bajo la mirada de Aquel que “La miro y la amo” ¿Cómo habrá sido esa mirada? Lámparas para el camino... Creerme que Vivo bajo la mirada de Dios, “Que me Ama y me mira” Ojala pueda entrar en este desierto en santa desnudez, en soledad y silencio, tener mi tienda abierta para acoger la realidad divina que me envuelve y habita…y decir cuando haya calor y sed ¡Oh Señor mío, no pases te ruego sin detenerte…No por casualidad habéis pasado hoy delante de mí.

Ah pero no olvidemos que el “otro”, mi prójimo, mi hermano, Tu hermano, también es tierra sagrada… Tu hermana también está en su  tálamo nupcial, el recinto inviolable de intimidad, su alma necesita estar en el santa sanctorum del silencio, y creo que el mejor regalo que podemos darles a los enamorados es una caja de bombones de puro silencio para que sea la palabra entre los dos… “shu! silencio hermano que estoy hablando con Dios” (hermano Rafael).

El desierto es Paz pero una Paz Armada, Defiende el acceso a tu desierto¿ de qué te serviría la clausura si dejas a los hombres que te la invadan con la prensa, la correspondencia, las visitas?(todo con un límite) No olvides que la ausencia del hombre es su característica esencial…así que cuando venga el Extraño-El Enemigo, quizás sería bueno seguir el consejo de la Madre Ana para esta cuaresma, cogemos un palo y suas...! le damos por la cabeza… pero que ese palo sea la Oración, porque creo que esa es la fuente para todo, porque” Dios nos consuela como una Madre consuela a sus hijos, entonces latirá tu corazón y tus huesos reverdecerán como la hierba” (Is 66,12-14) .

Nada importa que seamos débiles. Gloriarse de ser fuerte en los combates del Señor, lo puede sólo quien se apoya en Jesucristo, incluso cuando tienes que ser niño e ir al otro para que te pueda guiarte… esa humillación. Todo lo puedo en Aquel que me conforta (Flp 4, 13).  Ojala podamos como San Pablo decir: “He combatido el buen combate, he terminado la carrera. He guardado la fe. Y ahora, he aquí que me está reservada la corona de justicia que me dará el Señor aquel día”  

Por ultimo” el desierto, al mismo tiempo fascina y aterra” No vuelvas atrás, Dios nos sustentará… Hna. Ana María

 

 



« SAN BENITO ABAD-por la hermana Fides EL TESORO ESCONDIDO EN LA ESCRITURA- por la hermana Leonardi »

Monasterio Cisterciense
Santa María la Real


09339 Villamayor de los Montes
Burgos - España
Telf. 947 18 90 01
info@monasteriodevillamayor.com
Recibe nuestro newsletter